Estoy sentada en el metro con un tupper en el bolso. A mi lado hay una quinceañera con el pelo teñido y un piercing en el labio. Lleva muchas capas de ropa y una bolsa de tela desgastada. Parece estar aburrida. Lima las uñas meticulosamente.
Quiero dormir y no lo consigo.
Tiempo muerto. En eso pienso cuando no consigo dormir. Matar el tiempo es igual a hacer algo sin importancia. Es hacer algo para no tener la sensación que estás esperando: matar el tiempo es mejor que esperar. Al mismo tiempo es peor, porque matando el tiempo empiezas a hacer cosas sin sentido para no tener aspecto de alguien esperando.
Matar el tiempo es igual que despreciar la espera. Limar, moverse de un lado a otro, fumar. Si no hay enemigos visibles matamos al tiempo. Marco un ritmo con los dedos en la pierna. El hombre en frente hojea rápidamente un periódico gratuito.
Todo el mundo mata el tiempo, pero nadie mata al tiempo. El tiempo no tiene ganas de morirse.